Lección

Capítulo 5: Mecanismos compensadores

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Intento: 4

Mecanismos compensadores

Las situaciones de equilibrio inestable no pueden sostenerse durante largo tiempo”. 
Andreu Nin, político, docente y periodista español

Idea Central

El equilibrio es importante en cada área de nuestra vida, en el funcionamiento de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra vida social

Principales mecanismos

Los principales mecanismos compensadores que permiten mantener la homeostasis (equilibrio) hídrica son los siguientes:

  1. La sed.
  2. La hormona antidiurética (ADH).
  3. El sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA).
  4. El péptido natriurético auricular (PNA).

Para entender esto, debemos, en primer lugar, conocer tres conceptos preliminares:

1. Nuestro sistema circulatorio transporta sangre, la cual está compuesta por una parte sólida o de elementos formes (glóbulos rojos, blancos y plaquetas) y una parte líquida llamada plasma, tal como muestra la Figura 5.1.

2. El plasma es una solución que, entre sus componentes, tiene un solvente (agua) y solutos (partículas) osmóticamente activos. Se denomina osmolaridad a la cantidad de estos solutos que hay en la solución. Los principales de estos solutos son el sodio, el potasio, la glucosa y la urea. La osmolaridad del plasma en el ser humano es de 290 MOsm. La osmolaridad de esta solución puede aumentar (hiperosmolar), disminuir (hipoosmolar) o mantenerse en un valor normal (isoosmolar). A través de la Figura 5.2 se explican estos conceptos.

3. El aumento de la osmolaridad se puede producir en el cuerpo por una disminución del solvente (menos agua, lo que lleva a partículas más concentradas) o por aumento del soluto (igual cantidad de agua, pero con más concentración de partículas). La disminución de la osmolaridad podría darse justamente por lo inverso a lo mencionado. Algunos ejemplos son expuestos en la Figura 5.3.

Teniendo presente lo mencionado, podemos avanzar con la explicación de los mecanismos compensadores que fueron mencionados al comienzo de esta sección.


La sed

Se define sed como la necesidad de beber líquido. Esta sensación se origina en una parte de nuestro cerebro llamada hipotálamo (ver Figura 5.4).

Figura 5.4. El hipotálamo

En el hipotálamo hay osmorreceptores (sensores que miden continuamente la osmolaridad del plasma). Cuando ésta aumenta (por ejemplo, cuando comemos una comida salada), los osmorreceptores se activan y estimulan el centro de la sed. El hipotálamo, que también colabora en la regulación de la conducta, envía esta información a áreas del cerebro que nos hacen tomar conciencia de que debemos buscar agua.


Cuando envejecemos, puede ocurrir que disminuya nuestra sed. Ante ello o por falta de hábito, algunos dejan de tomar el líquido que necesitan. Y tan solo un poco de falta de líquido puede generar astenia (cansancio) crónico. Por eso es importante que la ingesta hídrica se convierta en un hábito metódico. Esto nos protege de una descompensación.


Tampoco tenemos que irnos a otro extremo. El exceso de ingesta de agua también nos puede enfermar, por ejemplo haciendo trabajar más al corazón o barriendo algunos iones (sodio, potasio) del cuerpo y exponiéndonos a un serio riesgo.


Como ven, ser equilibrado es la clave. La ingesta de agua debe ser suficiente para cubrir las necesidades que tiene nuestro organismo. La ingesta insuficiente y la excesiva son perjudiciales para nuestra salud.

Hormona antidiurética (ADH)

Esta hormona es producida en el hipotálamo y almacenada en la hipófisis. Cuando los osmorreceptores hipotalámicos detectan un aumento de la osmolaridad del plasma, entonces se estimula la liberación de ADH. El efecto de esta hormona es, justamente como indica su nombre, disminuir la diuresis, es decir que ayuda a retener agua disminuyendo la pérdida del líquido por orina. Lo hace actuando en los riñones, puntualmente en el túbulo colector de los nefrones, reabsorbiendo agua (y evitando que se pierda por la orina). Este mecanismo protege frente a situaciones en las que baja el volumen circulante.

Sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA)

Cuando el volumen circulante (volemia) disminuye por algún motivo (por ejemplo, por hemorragias, diarreas, vómitos, etc.) habitualmente disminuye también la presión arterial. El riñón detecta esta situación y libera renina, lo que activará una cascada de eventos fisiológicos que terminarán formando una sustancia llamada angiotensina II. Esta última tiene tres efectos:

  1. Aumentar la presión arterial.
  2. Aumentar la reabsorción de agua y sodio por el riñón.
  3. Estimular la liberación de la hormona antidiurética.

Péptido natriurético auricular (PNA)

Este mecanismo nos protege del exceso de volemia. En este caso, si hay una sobrecarga hídrica, las aurículas del corazón se distienden y liberan el PNA que actuará en el riñón favoreciendo la eliminación de líquido por la orina y de sodio.

Para complementar lo presentado en este punto y poder realizar las actividades de aplicación, lo invito a mirar el video: Mecanismos reguladores del equilibrio hídrico.

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